

La disciplina ha sido vista siempre como un fin en si misma y como un
prerrequisito para una labor docente eficaz. En realidad la misma
existencia de conflictos en una I.E. ha sido valorada como un ideal no
solo posible sino indispensable y han sido generalmente los tutores, los
auxiliares, el coordinador los encargados de concretar semejante anhelo
a través de diferentes medios como exhortaciones, amonestaciones,
sanciones, expulsiones y otros castigos.
Sin embargo, hoy se acepta el conflicto como una característica legitima
e inevitable de la convivencia humana porque las personas somos
diferentes y ese solo dato, significa que esta siempre abierta la
posibilidad de discrepar en la manera de ver de valorar de sentir y de
pensar una misma situación o una misma conducta Muchas de las maneras de
enfrentar los conflictos en las I.E. están regidas por las pautas de
castigo y la obediencia. Está ampliamente estudiado como estos
procedimientos no solo no sirven para resolver los problemas sino que
los agravan y les añaden nuevas dificultades.
Es función del tutor es trabajar para construir las aulas democráticas
donde convivencia permita prevenir conflictos o aprender a mejorarlos
cuando se presenten con serenidad respeto inteligencia e imaginación,
solo así cada dificultad que se presente en la relación de los
estudiantes o con el profesor o con el desempeño de su propio rol podrá
ser convertido ya no en escarmiento sino en una experiencia pedagógica
estimulante para todos.
El contar y cumplir con normas para todos en las I.E. difícilmente hace
que surjan los conflictos y si suceden pueden ser manejados por los
mismos estudiantes y docentes.